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Vancouver da cierre a unas olimpiadas con récord de escándalos

No sólo el deporte, la buena conducta, la salud y las ganas de competir han reinado en unos juegos de invierno que podrían pasar a la historia por conseguir destapar la mayor parte de comportamientos excéntricos protagonizados por sus atletas. Y es que el cierre oficial de Vancouver, además de una larga lista de oros, platas y bronces, deja atrás numerosos escándalos que han ayudado a completar la historia de unos juegos olímpicos no exentos de polémica.

En primer lugar, un muy jovencísimo snowboard estadounidense, llamado Scotty Lago, revolucionó al comité cuando salieron a la luz las fotografías en las que una de sus fans mordisqueaba cariñosamente su medalla de bronce. El deportista, arrepentido, pidió perdón por lo sucedido, pero sus fiestas extra olímpicas le pasaron factura y tuvo que abandonar, metal al cuello, la sede de Vancouver, cuyo cierre oficial también deja posterizados otros escándalos deportivos.

Y es que al esquiador noruego Odd-Bjoern Hjelmeset no se le ocurrió otra cosa que declarar en directo que su mal rendimiento en la carrera se debía, bajo su sarcástico punto de vista, a todo el porno que había consumido durante sus 14 días dentro de la sede olímpica de Vancouver. Y lo cierto es que, estadística en mano, se trata de uno de los juegos más sexuales de los que hasta el momento se recuerdan, puesto que la organización ha llegado a repartir un total de 100.000 condones gratis que, echando cálculos entre deportistas, equipos y voluntarios, equivalen a unas 14 unidades por persona.

La última pieza de este escandaloso ranking, que cierra los juegos de Vancouver, la protagoniza una estrella alemana del curling llamada Melanie Robillard y que pasará a la historia de las olimpiadas tras la publicación de unas fotografías en las que aparece de lo más sexy. La deportista, arrepentida, ya ha anunciado que no va a volver a posar nunca más.

Imagen: dailymail.co.uk

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