Excite

Novak Djokovic suma su 4º Open de Australia

  • Getty Images

Sufría Djokovic en Rod Laver Arena de Melbourne (Australia). Sufría por sus propios errores, de los que no encontraba razón de ser. Erraba de modo continuado el serbio y caía en el primer set en el tie break. Pero algo recordó, algo sintió, o algo le invadió en el segundo set, y cuando parecía perdido, se encontró. Dos horas y media después de ceder ante Andy Murray en la primera manga, alzaba su cuarto Abierto de Australia, tercero consecutivo, récord histórico en la "Era Open".

Nole venció la segunda muerte súbita a la que se enfrentó, y a partir de ahí comenzó a trazar golpes que dibujaron otro triunfo de Grand Slam. Djokovic juega solo. Su mayor enemigo, es él mismo. Andy Murray ejerce de sparring de lujo por momentos, mientras que el serbio convertía sus errores en golpes ganadores con el avance de los minutos. Según se adentra en la pista Nole, se retrasa Murray y comienza la masacre. Se puede percibir el olor a confianza que empieza a transpirar el número 1 del mundo.

Para ser justos, Murray es un jugador extraordinario, capaz de devolver casi cualquier pelota. Su resistencia a los geniales golpes de sus oponentes lo ensalzan como gran jugador. Así dilapidó las esperanzas de Roger Federer en semifinales, cuando el suizo se las prometía muy felices tras un espectacular torneo en el resto de fases previas.

Pero el físico mermaba al escocés, que con una ampolla en el pie (fruto del calor infernal de Melbourne y de los largos encuentros), comenzó a encontrar fantasmas a su paso: uno se parecía a él mismo en 2011, en aquella misma pista central, y contra el mismo rival. Entonces sucumbió ante Djokovic en tres setsy sin apenas poder hacer nada. Apareció todavía otro espectro más, un poco más joven que el anterior. Éste venía de 2010 cuando en la misma final que jugaba fue Roger Federer el que no cedió ni una manga para relegarle al segundo puesto. Los fantasmas asustan.

Djokovic venció por 6-7, 7-6, 6-3 y 6-2. Su mano señalando sus 3 títulos consecutivos, indicaba que ya había hecho trizas a su enemigo, por lo que no necesitó arrancarse la camiseta para demostrar su alegría. Ahora su reto es cerrar el círculo, es decir, vencer el único Grand Slam que nunca ha levantado: Roland Garros. Y es por culpa de Rafa Nadal, que ultima su preparación para el Abierto de Brasil. Veremos entonces si, con Rafa en pista y en tierra batida, Djokovic puede completar el sagrado póker del tenis. De momento, como todos saben, en Australia es el mejor.

España - Excite Network Copyright ©1995 - 2018