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El Barcelona cae con estrépito ante el Inter de Milán

El F. C. Barcelona se repone aún del duro castigo que le propinó en la noche de ayer el Inter de Milán que dirige José Mourinho, que terminó venciendo a los de Guardiola por un contundente 3-1 en el Giuseppe Meazza y dándoles, de paso, una lección en materia táctica, cuestión en la que el portugués es todo un maestro. Por otro lado, tampoco faltó el morbo en el duelo, ya que por parte del Inter se situaban en el campo dos ex jugadores del Madrid (Cambiasso y Sneijder) y otros dos ex barcelonistas (Motta y Eto'o) a los que hay que sumar el paso de Mourinho por el club como traductor de Bobby Robson. Mientras, en la escuadra blaugrana otros dos miembros del equipo volvían a su antigua casa: Ibrahimovic y Maxwell.

Precisamente, fueron los dos últimos los grandes protagonistas del gol que adelantaba al Barcelona a los veinte minutos de partido y hacía que se las prometiera felices: internada de Maxwell por la banda hasta la línea de fondo y perfecto pase atrás para que Pedro, el mejor del equipo, aprovechara que Ibra había arrastrado a los defensas para empujar el balón a la red llegando desde atrás. Sin embargo, poco duró la alegría para los catalanes, que veían cómo Sneijder igualaba la contienda apenas diez minutos después. Sin mucho más reseñable, se llegó al descanso.

La segunda parte empezó como terminó la primera, con el Inter presionando muy arriba para robar un balón y montar sus letales contragolpes, abandonando las tareas de creación, empleándose con dureza en el medio y dejando el mando al Barcelona, que no fue capaz de superar la maraña interista con la mayoría de sus estrellas desaparecidas. Y en esas llegó otra contra del Inter, definida perfectamente por Maicon para establecer el 2-1.

Con el Barça aún reponiéndose del golpe, y atenazado por las decisiones del árbitro, realmente casero y prolífico en amonestaciones para el lado visitante, llegó el 3-1 marcado por Diego Milito en fuera de juego. De nada sirvieron las reclamaciones, al igual que cuando el colegiado señaló un fuera de juego inexistente a Ibrahimovic cuando encaraba al portero, o en el momento en que amonestó a Alves por considerar que fingía un penalti de libro. Y ahí se puede decir que murió el partido, cuya vuelta se prevé interesante viendo los dos goles que precisa el Barcelona para clasificarse y que Mourinho, desde el pitido final, ha comenzado a calentar el partido con sus declaraciones sobre el contrario.

Imagen: sport.es

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