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Aprender a esquiar IV: Stem cristianía

Controlando la cuña, hemos dado el mayor paso y el más difícil: bajar una pendiente controlando la velocidad, los virajes y las frenadas. No somos Alberto Tomba, nuestra pose es más parecida a la de un pato mareado que a la de los esquiadores de la tele, pero al menos hemos conseguido desenterrarnos de la nieve. A partir de ahora trabajaremos en mejorar con el stem cristianía, o stem christie, en inglés.

El stem cristianía es una técnica muy sencilla que nos permitirá mejorar, poco a poco, en nuestro camino desde la cuña hacia el esquí en paralelo. Una vez controlada la dinámica del contrapeso con la cuña, y después de haber pasado parte del día (o los días) revolcándonos por la nieve, empezaremos a mejorar nuestro estilo. En el stem cristianía utilizaremos la cuña sólo en el momento que vayamos a girar.

Nos colocamos de pie, perpendiculares a la pendiente, que es la posición normal cuando estamos parados. Abandonamos la cuña, de momento, y nos deslizamos lentamente con los esquís en paralelo, con una apertura similar a la de nuestros hombros. A la hora de virar, abrimos cuña con el esquí del monte, en el que apoyaremos la mayor parte de nuestro peso. Cuando estemos terminando el giro recogeremos el otro esquí, sobre el que no ejercemos presión, y los colocaremos de nuevo en paralelo.

La forma correcta de abrir cuña y recoger el esquí es levantando las colas de las tablas. La forma de las botas nos obliga a llevar las rodillas flexionadas, en el momento del giro las extenderemos ligeramente, aligerando así parte de la presión sobre la tablas. Si arrastramos los esquís es posible que los cantos se enganchen en la nieve, provocando una nueva caída. En el momento que comience el viraje clavaremos el bastón interior, sin apoyarnos él, para que nos sirva de referencia y marcaje de la extensión-flexión.

Imagen: adventureholidaytravel.com

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