Excite

Aprender a esquiar III: La cuña en los virajes

Los virajes. Cuando dominemos los giros o virajes empezaremos realmente a disfrutar del esquí. En la misma posición de cuña, y mirando al valle, nos deslizaremos por unos segundos como hicimos anteriormente. Lo que haremos ahora es echar el peso del cuerpo en el esquí derecho, manteniendo la cuña. Esto hará que viremos hacia nuestra izquierda hasta encontrarnos con las tablas perpendiculares a la pendiente, reduciéndose así la velocidad hasta detenernos fácilmente. Encararemos de nuevo el valle y repetiremos la operación, esta vez echando el peso en el esquí izquierdo.

Fallos. Obviamente cualquiera que pueda ponerse a la pata coja, aunque sólo sea por unos segundos, sabe y puede hacer que el peso de su cuerpo recaiga en una sola pierna. En realidad el fallo más común es el miedo y la inseguridad. Cuando comenzamos a virar parece como si el cuerpo fuese a caer hacia la pendiente, cosa que no pasará nunca, salvo en extrañas condiciones. Al contrario, cuanto más nos echemos a la pendiente más control tendremos sobre los esquís y más difícil será caer. Además, caer en la nieve no debe asustarnos, no esquiamos sobre asfalto ni sobre cristales rotos. Caerse en la nieve a la velocidad que un principiante puede alcanzar es, a lo sumo, cansado.

Además de retraerse o tirarse, muchas personas son incapaces de virar, esto sucede porque tienen miedo a caer en el viraje y se bloquean. Consecuentemente, cuanto más tardemos en virar más velocidad cogeremos, y más difícil nos resultará el giro. Igualmente, aunque vayamos muy rápido, hay que arriesgarse y girar. Si caemos, por incómodo que sea, será mejor que perder el control y llevarnos a alguien por delante. La teoría es sencilla, para ponerla en práctica debemos ir a al nieve simplemente a divertirnos, caernos y arriesgarnos. De hecho, esquiar no es más que eso, un divertimento.

Imagen: torrevieja.com

España - Excite Network Copyright ©1995 - 2017